El precio de las hortalizas baja de forma generalizada

El precio de las hortalizas baja de forma generalizada

La calidad comercial de las hortalizas andaluzas se ha visto afectada notablemente por las condiciones meteorológicas adversas

3641

Las lluvias han ocasionado cambios en el ritmo habitual de recolección de las hortalizas andaluzas y han incidido sobre su calidad comercial. Algunas producciones llegan a este momento de campaña con niveles bastante ajustados de base por encontrarse en la fase final del ciclo productivo.

Por otra parte, las previsiones de expertos consultados apuntan hacia una campaña primaveral tardía de melón y sandía. El mantenimiento de los precios en la época de trasplante y las condiciones climatológicas que se están registrando en las últimas semanas han propiciado siembras más tardías y una ralentización en el desarrollo de estos cultivos.

Según el informe de seguimiento del sector hortícola protegido, publicado por el Observatorio de Precios y Mercados de la Junta de Andalucía, correspondiente a la undécima semana de 2018 (del 12 al 18 de marzo), el tomate atravesó unos días complicados. Como ocurrió en otros productos, la calidad comercial se vio afectada notablemente por las condiciones meteorológicas adversas, especialmente por las lluvias, ocasionando reclamaciones comerciales y repercutiendo en una bajada de los precios en origen. En este contexto, se produjo una depreciación importante de todos los tipos comerciales, destacando el descenso del precio del 37% del tomate larga vida, con un importe medio de liquidación inferior a los 30 céntimos por kilo.

Según el informe de la Junta de Andalucía, los niveles de cotizaciones de todos los tipos comerciales son bajos en comparación con las dos campañas anteriores y en la semana analizada se situaron, para la mayor parte de las variedades, en valores comprometidos desde el punto de vista de rentabilidad del agricultor.

El tomate asurcado es una excepción. A pesar de seguir la misma tendencia bajista, continúa siendo el tipo comercial más valorado con un precio de liquidación cercano a los 70 céntimos por kilo. Su oferta en origen, junto a la del tomate liso, se incrementó durante la undécima semana en torno a un 10-15%. No obstante, el asurcado se depreció un 17%, mientras que el liso descendió un 20%, alcanzando un valor de 0,44 euros por kilo.